Latín tema 1: nociones básicas

El latín es una lengua flexiva. Esto significa que señala las funciones sintácticas de sustantivos y adjetivos mediante desinencias añadidas al lexema. Las variaciones que presentan sustantivo y adjetivo, reciben el nombre de casos. En latín existen 6 casos (nominativo, vocativo, acusativo, genitivo, dativo y ablativo) y un caso residual del ablativo (locativo), que solo tienen los nombres de ciudad de la 1ª y 2ª declinaciones. Cada uno de los casos se utiliza para una (o varias) funciones sintácticas.

El nominativo es, principalmente el caso del sujeto, aunque también funciona como atributo, complemento predicativo subjetivo, y como denominativo.

El vocativo realiza principalmente la función de apelación.

El acusativo realiza las funciones de complemento directo, complemento predicativo objetivo, acusativo exclamativo, acusativo circunstancial de dirección, acusativo de relación, acusativo de duración y acusativo de extensión. Puede aparecer, además, como doble acusativo, en el que uno de los acusativos realiza la función de complemento directo y el otro realiza la función de doble complemento directo, objeto circunstancial o complemento predicativo objetivo.

El genitivo es el caso del complemento del nombre, que en latín tiene varios tipos (posesivo o de pertenencia, de cualidad, especificativo, partitivo, objetivo y subjetivo), aunque también puede funcionar como complemento predicativo subjetivo, atributo y objeto oblicuo (similar a nuestro complemento de régimen).

El dativo es el caso del complemento indirecto, aunque también puede funcionar como complemento circunstancial o circunstancial oracional, complemento del nombre (de adjetivo o sustantivo). Puede aparecer además como doble dativo, realizando uno de los dos la función de objeto indirecto y el otro de complemento de finalidad.

El ablativo es el caso del complemento circunstancial, aunque también puede funcionar como complemento agente y complemento del nombre.

El locativo es el caso del complemento circunstancial de lugar.

Más adelante veremos las especificaciones de cada uno de los casos más en detalle.

No todos los sustantivos y adjetivos tienen las mismas desinencias para los casos, en latín existen 5 declinaciones que marcarán dichas desinencias. Los sustantivos y los adjetivos se declinan en singular y en plural, y en género masculino, femenino o neutro.

El verbo latino también es flexivo, es decir, tiene vocal temática que determina la conjugación y desinencias que indican qué persona es el sujeto. Puesto que el verbo latino tiene desinencias, la presencia del sujeto no es imprescindible.

Los sustantivos se enuncian nombrando el nominativo y el genitivo masculino singular. Esta es, además, la forma de reconocer la declinación a la que pertenecen.

En latín no hay artículo. El uso del determinante artículo determinado o indeterminado de cara a la traducción, dependerá del contexto.

Constituyentes oracionales

Los constituyentes de la oración pueden ser fundamentales o periféricos. Entre los constituyentes fundamentales se encuentran:

  • Núcleo del predicado: el núcleo del predicado más habitual es el verbo y en este caso el predicado se denomina predicado verbal. Sin embargo, el núcleo del predicado puede ser también el nombre (sustantivo o adjetivo) y en este caso hablaríamos de predicado nominal. En ocasiones, el verbo es insuficiente para aportar la carga predicativa básica de la oración, por lo que puede requerir de complementos predicativos que la amplíen. En este caso hablaríamos de predicado mixto.
  • Argumentos: son los elementos exigidos por el verbo para completar su significado y lograr que la oración sea gramatical. El verbo latino tiene valencia o capacidad para exigir argumentos que cumplan una función para dotar a la frase de sentido completo. La valencia se numera en función del número de complementos exigidos por el verbo. Por ejemplo, si el verbo no requiere ningún complemento, como ocurre con los verbos impersonales de fenómeno meteorológico, decimos que tiene valencia 0. Si requiere sujeto y objeto directo, diremos que tiene valencia 2, etc. Los núcleos predicativos simples no pueden exigir más de tres argumentos. Entre los argumentos que puede exigir el verbo encontramos: sujeto, objeto directo, objeto indirecto, objeto oblicuo u objetos circunstanciales. El sujeto se relaciona con el verbo mediante la concordancia de número y persona, mientras que los argumentos restantes (objetos) se relacionan con el verbo mediante la dependencia, marcada por el morfema del caso correspondiente (acusativo, dativo…).

Entre los constituyentes periféricos encontramos:

  • Complementos circunstanciales: son sintagmas que aparecen en la oración sin ser necesariamente exigidos, se pueden omitir, aunque aportan información que completa a la oración.
  • Circunstancias oracionales: son sintagmas que establecen el marco externo dentro del que se producen las acciones explicitadas por los demás complementos.

Orden de las palabras

Los argumentos y complementos suelen presentarse delante del núcleo del predicado, pero los circunstanciales oracionales admiten una posición más libre, pudiendo aparecer al comienzo de la oración o periodo.

Por lo general, los constituyentes de naturaleza predicativa siguen al núcleo al que se refieren (el verbo suele ir detrás del sintagma sujeto, el adjetivo o sustantivo predicativos aparecen después del núcleo nominal al que se refieren…) Los constituyentes de naturaleza determinativa o especificativa preceden a su núcleo (adjetivos determinativos, objeto directo, objeto indirecto, circunstanciales…). Los nexos (preposiciones, conjunciones, relativos…) preceden al término que unen.