Si lo que buscas es, como todo padre o madre, el bienestar de tus hijos/as, estás en el lugar indicado.
Todos los tratamientos que utilizamos están basados en la evidencia científica. Esto significa que solo trabajamos con técnicas cuya efectividad se ha estudiado y se ha demostrado.
La psicología infantil puede ser útil cuando notas que tu hijo:
Tiene rabietas intensas, desobediencia o dificultades para respetar normas.
Muestra miedos, ansiedad o tristeza que no sabes cómo manejar.
Tiene problemas de atención o aprendizaje (por ejemplo, TDAH, dislexia, dificultades con la lectura, escritura o cálculo).
Le cuesta relacionarse con otros niños o se siente aislado, tímido o víctima de bullying.
Presenta problemas de sueño, enuresis, encopresis u otros cambios físicos o de rutina.
Ha vivido cambios importantes (separación, fallecimiento, cambio de colegio, mudanza…) y le está costando adaptarse.
Aunque a veces parezca que “el problema es el niño”, en realidad entendemos que es toda la familia la que está atravesando una situación difícil. Por eso trabajamos siempre con vosotros, no solo con él o ella.
Somos un equipo de varios profesionales especializados en infancia, por lo que podemos atender una amplia variedad de dificultades. Algunos de los motivos de consulta más frecuentes son:
Miedos y fobias (a la oscuridad, a dormir solo, a separarse de los padres…).
Ansiedad por separación.
Ansiedad social y timidez intensa.
Ansiedad generalizada, preocupaciones constantes.
Estrés y reacciones a situaciones traumáticas.
Rabietas frecuentes e intensas.
Desobediencia y retos constantes a la norma.
Dificultades para controlar los impulsos.
Conflictos con hermanos o compañeros.
Uso problemático de pantallas, móvil o videojuegos.
Dificultades de aprendizaje: problemas de lectura, escritura, cálculo, retraso en la lectoescritura.
TDAH (déficit de atención con o sin hiperactividad).
Trastornos del aprendizaje específicos (dislexia, discalculia, disortografía…).
Retraso madurativo y discapacidad intelectual.
Altas capacidades que necesitan orientación y apoyo.
Baja autoestima e inseguridad.
Problemas de relación con padres, hermanos o compañeros.
Bullying o acoso escolar.
Tristeza, irritabilidad o cambios bruscos en el estado de ánimo.
Insomnio, pesadillas, terrores nocturnos o sonambulismo.
Enuresis (hacerse pis) y encopresis (hacerse caca) fuera de la edad esperada.
Hábitos repetitivos como arrancarse el pelo, rascarse la piel o determinadas manías.
Si no sabes exactamente qué le ocurre a tu hijo, es completamente normal. No hace falta venir con un diagnóstico, solo con la preocupación. Juntos investigaremos qué le pasa y cómo podemos ayudarle.
Si crees que tu hijo no está bien, que los conflictos en casa os desbordan o que sus dificultades en el colegio van a más, podemos acompañaros.
( 01 )
Empezamos con una entrevista con los padres para conocer vuestra preocupación, la historia del niño y el contexto familiar y escolar. En función de cada caso, realizamos una evaluación infantil (juego, observación, pruebas psicométricas o académicas).
( 02 )
Con la información recogida diseñamos un plan de intervención a medida, adaptado a la edad, al carácter del niño y a vuestro ritmo familiar. Siempre desde un enfoque cognitivo-conductual y basado en la evidencia científica, pero explicado con un lenguaje sencillo. Nos adaptamos nosotros a los peques, y no al revés. Priorizamos que se sientan cómodos, seguros y motivados.
( 03 )
Las sesiones con los niños son prácticas y divertidas: usamos juego, cuentos, dibujos, role-playing y materiales específicos según la dificultad que estemos trabajando. En cada sesión dedicamos un tiempo para reunirnos con los padres, resolver dudas y ofrecer pautas concretas para casa. Sabemos que lo que hacéis en el día a día marca una gran diferencia.
( 04 )
Acordamos con vosotros y con vuestro hijo/a objetivos pequeños y alcanzables, que vamos revisando semana a semana. Así podéis ver progresos reales y mantener la motivación. Nuestro deseo es que, cuando la situación mejore y vuestro hijo tenga herramientas propias, no nos necesitéis más. Eso será señal de que el trabajo ha funcionado.
Si crees que tu hijo no está bien, que los conflictos en casa os desbordan o que sus dificultades en el colegio van a más, podemos acompañaros.